LA SEMANA

Origen de la Semana Internacional de la Educación Artística

Por qué en este momento tiene tanto sentido

Más allá de visibilizar la educación artística como una herramienta esencial para la formación integral del individuo, el auténtico valor de este festival es la creación de una red que se activa y se expande. La cultura, en el más amplio y profundo sentido de la palabra, es una expresión de nuestra humanidad; pone de manifiesto lo que nos une y nos conecta con nuestra memoria y nuestras más hondas raíces. En un mundo tan fragmentado, la acción cultural puede desempeñar un papel que fortalece la comunidad naturalmente, de una manera que difícilmente puede desarrollarse desde otros ámbitos.

Objetivos de esta primera edición

  • Visibilizar el papel transformador del arte y la cultura en la educación.
  • Generar sinergias entre etapas educativas e instituciones culturales.
  • Cuidar el bienestar emocional del alumnado a través de experiencias creativas y colectivas.
  • Impulsar el trabajo interdisciplinar entre ciencias, humanidades y artes, desde un enfoque STEAM.
  • Abrir diálogos necesarios sobre la tecnología, la identidad, el cuerpo, la diversidad y la comunidad.
  • Hacer de las escuelas espacios de cultura y creatividad y de los espacios culturales, lugares de aprendizaje a través del arte.
  • Fomentar la colaboración entre lo público y lo privado, entre la educación formal y no formal.

El sentido de la pregunta clave: Qué significa ser humano

Es una cuestión esencial, clásica, pero más necesaria que nunca. Es abierta, nos interpela desde muchos ángulos (no solo desde el arte, sino también desde la ciencia o la filosofía), porque, como la realidad misma, es poliédrica. Nos hace pensar en la tecnología o la inteligencia digital, pero también en la fragilidad de los cuerpos, en la identidad, en las relaciones, en el futuro…

La educación artística nos invita a reflexionar sobre esa pregunta, cuestionando el presente, desde lo sensible, lo inteligible y lo múltiple, y a abrir espacio a lo que aún no somos capaces de definir, para imaginar y poner en práctica otras maneras de estar en el mundo.

Sugerencias para explorar en torno a nuestro eje temático

  • Identidad, diversidad y encuentro: cómo nuestras diferencias fortalecen la comunidad. La identidad se construye en relación con nuestro contexto y con los otros. Compartimos espacios, tiempos y desafíos. El arte facilita la escucha y la construcción de sentido colectivo desde la cooperación y el diálogo.
  • Habitar el cuerpo. Somos seres vivos imperfectos, vulnerables e interdependientes, pero de ahí nace nuestra fuerza, del reconocimiento y el cuidado mutuo. El arte permite generar experiencias colectivas en las que desarrollar esos vínculos.
  • La ecodependencia: nuestra esencial vinculación con la naturaleza. Respiramos, influimos y somos afectados. El arte invita a repensar nuestra relación con los distintos ecosistemas y a desarrollar una mirada más responsable y atenta.
  • El diálogo entre tecnología y naturaleza, entre progreso y sostenibilidad. El arte ofrece una distancia crítica para observar los cambios y preguntarnos cómo queremos afrontarlos.
  • La necesidad de concebir otras formas de habitar el mundo desde la esperanza. La capacidad de imaginar nos permite abrir posibilidades y ensayar otras realidades. Pensar más allá de lo conocido o lo establecido.